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Rechazo sexual, así puede afectarnos

Publicado el 2021-10-23

  • Rechazo sexual, así puede afectarnos

El rechazo sexual es una situación que todo el mundo ha experimentado a lo largo de su vida. Sin embargo, a nivel psicológico no lo asimilamos igual cuando proviene de alguien con quien nos gustaría tener un encuentro pasajero que cuando viene de nuestra pareja con la que tenemos una relación estable.

 

Un “no” puede despertar un montón de emociones y pensamientos negativos con los que tenemos que aprender a lidiar. Tanto ellos como ellas pueden no tener ganas de sexo en un momento determinado y eso no quiere decir que ya no haya amor, que la otra parte se haya buscado un amante o que no le interesemos.

 

 

Rompiendo estereotipos

 

Para asumir de la mejor forma posible el rechazo sexual lo primero que tenemos que hacer es dejar a un lado los estereotipos.

 

El primero de ellos es el que defiende que los hombres siempre tienen ganas de sexo. Esto nos lleva a pensar que si un hombre le dice a su pareja que no tiene ganas de mantener relaciones es porque ha encontrado otro modo de satisfacer su deseo.

 

Sin embargo, es algo totalmente falso. Los hombres, igual que las mujeres, pueden pasar por épocas en las que tengan bajo deseo sexual. Esto puede estar causado por factores tan variados como el estrés, las preocupaciones, etc.

 

El otro estereotipo es el que afirma que para el hombre el sexo es solo una forma de obtener placer físico. Por tanto, si es rechazado, puede sentirse molesto pero no le dará más importancia.

 

Esto también es falso, porque para los hombres el sexo también tiene mucho que ver con la conexión emocional que tienen con su pareja. En consecuencia, un rechazo puede llegar a ser muy doloroso y despertar esos pensamientos negativos de los que hablábamos antes. Exactamente igual que ocurre cuando la rechazada es una mujer.

 

 

Mi pareja no me desea

 

Esta frase es la primera que aparece en nuestra mente cuando nuestra pareja nos dice que no tiene ganas de sexo. A partir de ahí podemos llegar a montarnos una película enorme que puede traer problemas a la relación.

 

Por otro lado, la sensación tampoco es la misma si el rechazo se produce de forma muy puntual o si es algo habitual. Si comienza a ser frecuente, lo normal es que la autoestima tanto de las mujeres como de los hombres se vea afectada. Haciendo aumentar el miedo al rechazo.

 

Todo esto acaba desembocando en altibajos emocionales y cambios de humor que tienen su origen en el dolor emocional que se siente al ser rechazado.

 

Como ya hemos dicho en ocasiones anteriores cuando se trata de problemas en las relaciones sexuales, la comunicación es la mejor arma para solucionarlos. Está bien saber por qué la otra parte rechaza la intimidad, y también exponer qué sentimientos nos genera a nosotros ese rechazo. Como dice el viejo dicho popular, “hablando se entiende la gente”.

 

 

 

 

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